Yo era de esas personas que piensan que los perros deben dormir afuera o, en su defecto, en la cocina, que no se deben subir a los sillones ni a la cama. Que es un asco que te chupen la cara y son horribles los pelos que dejan por todos lados.
Pero un día llegó Simón. Nuestro Border Collie. Y me cambió la vida. Nunca imaginé que se podía sentir tanto amor por un perro.
Pero un día llegó Simón. Nuestro Border Collie. Y me cambió la vida. Nunca imaginé que se podía sentir tanto amor por un perro.
Pero empecemos por el principio:
Joaquín (mi novio) y yo vivimos en un departamento. Hace mucho que teníamos ganas de tener un perro, pero lo que nos desalentaba era justamente la idea de que tuviera que vivir en un cuatro ambientes y sin jardín.
El perro de nuestros sueños es el Border Collie. Pero los libros y las páginas de internet insistían en que esta raza sólo puede ser feliz en un campo. Por suerte no era la única opinión al respecto. Diego, nuestro veterinario, y algunos criadores de Borders, coincidían en que se pueden adaptar perfectamente a un departamento. Que su tan acertada fama de inteligencia y docilidad les permitía adaptarse a diferentes situaciones. Y mientras que fuese atendido como corresponde, con caricias, paseos y dedicación diaria, tenía todas las oportunidades de ser feliz.
Entonces compramos a Simón. Y esa persona que yo era antes se convirtió en otra. Pasearlo, cuidarlo, recibir sus besos, limpiar lo que ensucie, todo se volvió una fuente de alegría. Creo que ni hace falta aclarar que Simón duerme en el cuarto, y dormiría en la cama si no fuera porque él no quiere.
Hoy, somos una manada. Y puedo asegurar que aunque vivamos en un departamento, él es feliz.
Y así empieza esta aventura que hoy nos lleva a crear esta página, con la intención de compartir información sobre nuestros peludos amigos y con el deseo de modificar las costumbres para que puedan estar incluidos en nuestras actividades cotidianas.
A partir de hoy encontrarás aquí toda la información que necesites para llevar una vida plena con tu mascota, una “vida de perro”.
Joaquín (mi novio) y yo vivimos en un departamento. Hace mucho que teníamos ganas de tener un perro, pero lo que nos desalentaba era justamente la idea de que tuviera que vivir en un cuatro ambientes y sin jardín.
El perro de nuestros sueños es el Border Collie. Pero los libros y las páginas de internet insistían en que esta raza sólo puede ser feliz en un campo. Por suerte no era la única opinión al respecto. Diego, nuestro veterinario, y algunos criadores de Borders, coincidían en que se pueden adaptar perfectamente a un departamento. Que su tan acertada fama de inteligencia y docilidad les permitía adaptarse a diferentes situaciones. Y mientras que fuese atendido como corresponde, con caricias, paseos y dedicación diaria, tenía todas las oportunidades de ser feliz.
Entonces compramos a Simón. Y esa persona que yo era antes se convirtió en otra. Pasearlo, cuidarlo, recibir sus besos, limpiar lo que ensucie, todo se volvió una fuente de alegría. Creo que ni hace falta aclarar que Simón duerme en el cuarto, y dormiría en la cama si no fuera porque él no quiere.
Hoy, somos una manada. Y puedo asegurar que aunque vivamos en un departamento, él es feliz.
Y así empieza esta aventura que hoy nos lleva a crear esta página, con la intención de compartir información sobre nuestros peludos amigos y con el deseo de modificar las costumbres para que puedan estar incluidos en nuestras actividades cotidianas.
A partir de hoy encontrarás aquí toda la información que necesites para llevar una vida plena con tu mascota, una “vida de perro”.
